[Columna de Opinión] “Sebastián Piñera y el mundo de los vivos” Por Patricio Ocaranza, Sociólogo

Nuevamente el ex presidente Piñera se sale de madres al hacer un chiste durante un acto político en Linares. En el speech de despedida anuncia: “Bueno muchachos, me acaban de sugerir un juego muy entretenido. Todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y nosotros, los hombres nos tiramos encima y nos hacemos los vivos. ¿Qué les parece?”, interpelando a los presentes.

Un comentario destemplado como este no sólo hace apología de la violación contra las mujeres naturalizando las agresiones sexuales y toda forma de violencia de género tomando como excusa un juego inofensivo en el cual tanto hombres como mujeres tienen roles asignados, sino que, además, deja entrever una manera de entender las relaciones de poder entre las personas y las instituciones.

Más allá de validar las agresiones hacia las mujeres reduciendo el machismo a algo cómico, el actual candidato a la presidencia piensa que toda situación asimétrica de poder a su favor permite sacar una ventaja de cualquier naturaleza, es decir, no importa que nuestras acciones sean cuestionables siempre y cuando nos proporcionen un beneficio personal y si está al límite de la legalidad vigente, mucho mejor porque le otorga un halo de legitimidad.

Aunque sería injusto atribuir la potestad de la viveza a una sola persona pues a diario vemos a otros aprovechar la opción de saltarse la fila, hacer “perro muerto” o pasar con rojo el semáforo, los hechos indican que una cualidad distintiva de Piñera es la “viveza”. En el caso del mal chiste es una oportunidad para sacar un rédito sexual porque los hombres “son vivos” y las mujeres objetos que se pueden asir bajo el alero del eufemismo de la “picardía”; pero también es “viveza” hacer negocios mientras el país se encontraba en pleno litigio internacional con el Perú utilizando para ello el acceso a información privilegiada que otorga ser presidente de la república en ejercicio.

En el mundo de los vivos de Piñera, cualquier razón personal o de Estado es una oportunidad para sacar un beneficio personal al filo de la legalidad. Lo que omite el empresario es que aprovechar una situación favorable de poder en cualquier caso es una falta de respeto para las mujeres o la institución de la presidencia porque pone en primer lugar los intereses principalmente individuales en desmedro del bien común lo que es nocivo, porque una persona que aspira dirigir los destinos de la nación debiera ostentar un estándar ético distinto.

Patricio Ocaranza Orengo

Sociólogo

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